Paul Preston
El próximo 1 de abril saldrá a la venta el ultimo libro de Paul Preston dedicada a la figura del dictador Francisco Franco. No es la primera vez que le dedica un libro, ya en 1994 publicó el libro llamado Franco: Caudillo de España, posteriormente revisado en 2002. En este se centra en sus maquinaciones políticas y militares, los engaños y manipulaciones que hizo a quien se le pusiera por delante y su visión mesiánica que tenia de sí mismo, entre muchas más cosas. Se llama, y con propiedad, Franco, el gran manipulador y aquí os muestro unos esclarecedores extractos del libro.
“Es verdad que muchas creencias populares respecto a Franco son falsas. No fue el general más joven de Europa después de Napoleón. No fue el valiente artífice de la neutralidad española en la Segunda Guerra Mundial. No fue el arquitecto del crecimiento español en los años sesenta” […] “estas creencias son sintomáticas de la eficacia del aparato propagandístico y de instrucción del régimen” Y prosigue,”Dos de los restos del franquismo son la corrupción municipal y el ambiente de crispación, que provienen de tantos años de división deliberada del país en vencedores y vencidos”
Una de sus absurdas obsesiones es la teoría de una conspiración masónica que, aun en su ultimo discurso en la Plaza de Oriente en 1975, hace mención de ella.
“Como la mayoría de los oficiales del ejercito de su generación, lo que más odiaba era el separatismo, el comunismo y la masonería. Sin importarle el coste en vidas humanas, estaba decidido a limpiar España de los tres, a demás del socialismo y el liberalismo” Y lo hizo. Hasta el punto de que Preston llega hablar de “holocausto español”
“Sus armas fueron una astucia instintiva, una imperdonable sangre fría con la cual dirigió las rivalidades entre las diversas fuerzas del régimen y con las que derrotaba todos los retos que pudiesen presentarle cualquiera – desde Serrano Suñer hasta Don Juan [de Borbón] – que fuese superior a él en inteligencia e integridad moral. Las victorias de Franco no fueron las de un gran benefactor nacional, sino las de un hábil manipulador del poder que velaba sobretodo por sus intereses.
Estamos en 1945 y la irrealidad, deliberada sin duda, esta presente en sus discursos.
“Aún que guerrillas de maquis luchaban contra él, que el hambre asolaba grandes masas de población y que habían reaparecido en España enfermedades que no se habían visto en dos siglos, se congratulaba de ‘este orden, esta paz y esta alegría, que hace que en esta Europa atormentada seamos uno de los poquísimos pueblos que aún puede sonreír’”
Y para acabar un perla demostrativa de su bajo nivel intelectual.
“Es una característica desconcertante del discreto encanto del general Franco que el profundo y astuto cinismo con el cual manipulaba a sus aliados o adversarios coexistiera con las opiniones más simplistas sobre muchas cuestiones. Era conmovedor, de tan ingenua, su fe en los trucos mágicos. Al final de los años treinta estaba convencido que llegaría a ser al soberano de una gran potencia renacida gracia a las ilimitadas reservas de oro que le prometía su alquimista oficial, un misterioso hindú llamado Savarpoldi Hammaralt…, que bien podría haber sido un espía británico. En 1940, cuando apenas se había desenganchado de aquel asunto, se dejo engatusar por un estafador austriaco, Albert Elder von Filek, que le indujo a comprar la patente de una gasolina sintética fabricada a partir de agua, hojas e ingredientes secretos, creyendo que esto haría de España un rico país exportador de petróleo”
Franco, el gran manipulador. Editorial Base (en catalán).
Fuente: articulo de Ignasi Aragay en el diario Avui de 13 de marzo.